PARALISIS DEL SUEÑO
La parálisis del sueño es una parasomnia frecuente. Aunque benigno, este trastorno del sueño puede resultar horroroso, sobre todo si se acompaña de alucinaciones. A continuación, una explicación de las causas de la parálisis del sueño.
Síntomas
Durante una experiencia de parálisis del sueño, el sujeto se despierta sin poder moverse ni hablar. Los únicos músculos activos son los músculos oculares y los músculos respiratorios. La sensación es similar a la de un sueño despierto. Las crisis son, la mayoría de las veces, cortas y no exceden algunos minutos. Pueden producirse en el momento del adormecimiento (estado hipnagógico) o del despertar (estado hipnopómpico).
Esta parálisis generalmente se asocia con alucinaciones, que pueden ser de naturaleza variable según los casos. Las alucinaciones más frecuentes se manifiestan por la impresión de sentir una presencia hostil en la habitación o una presión sobre el cuerpo (la mayoría de las veces sobre el pecho). También puede tratarse de alucinaciones auditivas (crujidos, ruidos de pisadas), visuales (percepción de objetos o de luz) o kinestésicas (sensación de caída, de flotación o vibraciones).
Esta parálisis generalmente se asocia con alucinaciones, que pueden ser de naturaleza variable según los casos. Las alucinaciones más frecuentes se manifiestan por la impresión de sentir una presencia hostil en la habitación o una presión sobre el cuerpo (la mayoría de las veces sobre el pecho). También puede tratarse de alucinaciones auditivas (crujidos, ruidos de pisadas), visuales (percepción de objetos o de luz) o kinestésicas (sensación de caída, de flotación o vibraciones).
Para evitar las experiencias de parálisis del sueño, es suficiente con no pensar en ello antes de dormirse. Evitar las situaciones estresantes y mantener una buena higiene de sueño (dormir a horarios regulares) permite limitar las crisis. La utilización de técnicas de relajación también puede ayudar a controlar estos episodios.
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